Psicología y Educación


Al neurocientífico David Eagleman se le ha ocurrido estudiar nuestra percepción del tiempo bajo condiciones de estrés. Ha lanzado a diferentes personas en caída libre y les ha preguntado por cuánto tiempo creen que ha pasado. Si la estimación se realiza justo al llegar al suelo coindice más o menos con el tiempo real pero si se les hace recordar esa duración después, de manera que intervenga la memoria, el tiempo adrenalínico se ensancha y se estira como si transcurriera a cámara lenta. Bien mirado es lo lógico: el subidón de adrenalina se libera cuando nos estamos jugando mucho, la vida quizás, por lo que la atención se dispara intentado que demos entrada al máximo de información posible. Si se recoge más información la elaboración de la duración se dilata ya que disponemos de más marcas cognitivas a tener en cuenta.

Puedes ver estos curiosos experimentos en el siguiente vídeo:

Y una entrevista completa con este neurocientífico realizada por Eduardo Punset en el programa Redes en el siguiente enlace: Redes.

Te transcribimos una de sus frases:

Si quieres que parezca que tu vida ha durado más, lo que tienes que hacer es perseguir cosas nuevas, necesitas probar cosas nuevas todo el tiempo, conducir por un camino distinto cuando vuelves a casa… Si siempre almacenas recuerdos nuevos, parecerá que tu vida ha sido más larga.

Es difícil generar una idea más extraña y que cause más perplejidad que ésta: el tiempo es una ilusión. Más bien tendemos a pensar que el tiempo es la red sobre la que nuestra mente se soporta a sí misma. Por respeto a uno de sus defensores, el mismísimo Einstein, hay que prestarle atención y considerarla cuidadosamente aunque confesamos que no la entendemos o que directamente no la compartimos. En el siguiente vídeo tenemos otro físico que nos dice lo mismo usando un código verbal y gestual que, por cierto, se despliega en el tiempo. No comprendemos este plantemiento pero estamos abiertos a que alguien nos convenza con sus argumentos. Éstos brillan por su ausencia en la exposición que tienes a continuacíón donde simplemente es afirmado el carácter ilusorio del tiempo. Si la afirmación de que el Universo en conjunto es estático se deriva del carácter atemporal de las leyes físicas recordamos que la misma idea de invarianza ya presupone el tiempo mismo. Por otra parte, que haya un cuerpo legal invariante no significa que la realidad de la que deriva lo sea. Además, ¿y el segundo principio de la termodinámica que establece una asimetría entre las variaciones temporales positivas y negativas?

Recomendamos un largo y no fácil artículo “La percepción del tiempo: una revisión desde la Neurociencia cognitiva” que explora el carácter central de la percepción del tiempo en el funcionamiento de nuestra mente. Transcribimos un párrafo:

“… La coordinación temporal en cuanto a secuenciación y cronometraje de los elementos constituyentes de procesos cognitivos o acciones motores complejas, la representación perceptual coherente de los patrones temporales que presenta la sucesión de elementos en la naturaleza, o la anticipación temporal de la ocurrencia futura de acontecimientos, son aspectos de vital importancia para una adaptación exitosa al medio. … Por tanto, la evolución de un sistema que sea sensible a la dimensión temporal parece un requisito básico para la supervivencia.”

Resulta difícil obviar la contundencia del último argumento expresado. El hecho de que el tiempo tenga que ser construido en nuestra mente no significa que sea ilusorio. También es construido subjetivamente el color y eso no significa que en el mundo externo a nosotros no exista la radiación electromagnética y su interacción con la materia.

Estamos trabajando con un grupo de alumnos pertenecientes al Club Científico el tema de la percepción subjetiva del tiempo. Ya hemos realizado algunos experimentos pero todavía no nos hemos enfrentado a los datos para ver si sale algo claro de ellos. Mientras tanto y para ir abriendo boca hemos encontrado este vídeo sobre el tema:

Publicamos en nuestra Revista Digital de Ciencias la presentación que, con motivo de una charla formativa para madres y padres en el IES Bezmiliana, preparó nuestro Orientador (y querido compañero) Antonio Cerván Medina. Creemos que puede ser de utilidad tanto a madres y padres como a personas responsables de la educación de nuestros adolescentes en general.

Para acceder a la publicación haz clic aquí.

Últimamente estamos encontrando muchas. Una más:

Fuente: Fogonazos

Un ejemplo más de este siempre atractivo fenómeno:

Fuente: Fogonazos

El mundo exterior es construido en nuestro cerebro previa selección del tipo de información relevante para la supervivencia. Por ejemplo no sentimos los rayos cósmicos, ni los campos magnéticos (aunque está por demostrar la hipótesis de que algunos animales migratorios se guíen por el campo magnético terrestre), ni los neutrinos que nos bombardean continuamente, pero sí sentimos el calor, la presión sobre la piel o el color de los objetos.

Que la realidad sea construida en nuestro cerebro no significa que la mente la cree como algunos atrevidos han afirmado: la realidad externa existe independientemente de nosotros y la construcción que nuestro cerebro hace de ella no puede ser caprichosa o libre. O nos proporciona un mapa suficientemente detallado y fiel para movernos por el mundo o éste nos destruye.

Los mecanismos de esa percepción, de alguna manera activa, están diseñados para el tipo de realidad presente en la Naturaleza. A veces, objetos extraños por su simetría, por su forma, por su configuración global o por el rango y el tipo de variación del estímulo, consiguen engañar al Photoshop con el que cargamos continuamente (a veces en un sentido muy literal, por ejemplo la información visual en la retina es invertida 180º por módulos de procesamiento encargados de esta tarea). El resultado no deja de sorprendernos porque olvidamos esa faceta constructiva de la realidad que la mente ejerce.

Como muestra un botón, ¡alucinante!

Fuente y explicación científica del fenómeno observado: Fogonazos

Nuevos trabajos publicados en nuestra Revista Digital de Ciencias:

Diagnóstico genético de la enfermedad de Huntington (dirigido por Natalia Luque Sánchez) es un trabajo realizado por alumnado de 1º de Bachillerato de la asignatura de Biología y Geología del I.E.S. Salvador Rueda.

Estudio de la sexualidad en adolescentes ha sido realizado por Paula Martín Frías, Jennifer Castillo Cubero e Isabel Duarte Mendoza. Este trabajo ha sido concebido como trabajo práctico en el marco de los estudios universitarios de Trabajo Social y ha sido tutorizado por María Moreno Muñoz. El trabajo de campo se llevó a cabo con alumnado del I.E.S. Bezmiliana.

Para acceder a los trabajos haz clic en el enlace.

La Revista Digital de Ciencias Bezmiliana publica todos nuestros trabajos presentados en los Encuentros de Alumnado investigador e Investigación en el Aula de Cádiz y Marbella respectivamente. Esperamos que os resulten interesantes:

Cómo hacer jabón en una clase y no fracasar en el intento (dirigido por Inmaculada Durán Torres)

Proyecto de módulo interactivo: “Leyes de Newton” (dirigido por Inmaculada Durán Torres)

Ciencia prehistórica (dirigido por Lourdes Gutiérrez Sánchez)

El cambio climático en el ámbito mediterráneo (dirigido por Antonio J. Lechuga Navarro)

Consumo de audiovisuales y rendimiento académico (dirigido por Antonio Cerván Medina y Antonio J. Lechuga Navarro)

Puedes acceder a cada artículo haciendo clic en el enlace correspondiente.

Hemos encontrado este divertido vídeo que hace parodia de esa tendencia, propia del área “primermundista” en la que vivimos, de querer “psicologizarlo” todo. ¡Muy divertido!

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