Pseudociencias


Hemos publicado en nuestra Revista Digital de Ciencias trabajos que fueron expuestos en el Encuentro de Alumnado Investigador de Cádiz. En concreto dos de ellos:

LIMPIA-T: dirigido por Rosario Vicario Bermúdez y Pilar Jiménez Martín y realizado por alumnado del I.E.S. Almadraba de Tarifa (Cádiz).

Azar y telepatía: dirigido por Eugenio Manuel Fernández Aguilar y realizado por alumnas del Colegio Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Rota (Cádiz).

Puedes acceder a ellos haciendo clic en el enlace correspondiente.

Con la ola de avistamientos ovnis, que alcanzó su máximo en los tiempos difíciles de la transición española, en declive, aquí os presentamos un modelo OVNI que al menos sirve para divertirse y también para demostrar que no se necesitan demasiados efectos especiales para dar el pego. El vídeo parece diseñado para promover la venta de un producto particular pero nosotros podemos copiarle la idea e intentar construirlos por nuestra cuenta: no parece difícil.

Fuente: Marcianitos verdes

En varias entradas previas (1,2) hemos tocado el tema de la homeopatía, una pseudociencia que ha gozado de cierto prestigio incluso en sectores cultivados, ávidos de una “apertura mental” que la pesada, racional, compleja, humilde, muchas veces frustrante y falible, pero rigurosa y hermosa ciencia convencional parece que no les ofrece. Ahora presentamos una serie de vídeos sobre su ya demostrada falsedad (un estudio publicado en The Lancet comprobó que sus efectos eran placebo):

Fuente: El Tao de la Física

Los antievolucionistas querían caldo… pues toma dos tazas:

El célebre estrato de pizarras de Hunsbrück (Alemania), del que han salido algunos de los más espectaculares y mejor conservados fósiles del Devónico (hace más de 360 millones de años) tales como las gambas primitivas, los escorpiones o las arañas de mar, sigue revelando algunas importantes claves sobre la evolución.

Un grupo de investigadores de las Universidades de Yale y Bonn han descubierto un organismo de 390 millones de años de antigüedad que supone una pieza fundamental para explicar la evolución de los animales con una estructura con forma de uña frontal llamada gran apéndice, como el escorpión o el cangrejo de las molucas o cangrejo cacerola. Hasta ahora se pensaba que este tipo de artrópodos no habían sobrevivido al Cámbrico Medio (hace entre 540 y 480 millones de años). El nuevo trabajo documenta que el rango de vida de estos organismos fue, al menos, 100 millones de años mayor.

Según los investigadores liderados por el profesor Derek Briggs, director del Museo de Historia Natural Peabody de la Uiversidad de Yale (EEUU), el espécimen, llamado ‘Schinderhannes bartelsi’, supone un eslabón perdido entre un depredador gigante del Cámbrico llamado ‘Anomalocaris’ y los artrópodos modernos. “Tiene la cabeza como la del Anomalocaris y el cuerpo semejante a los artrópodos actuales”, dice Briggs, “este fósil es el único ejemplo conocido de esta inusual criatura”.

Más información: El Mundo

Uno de los pocos argumentos que manejan los antievolucionistas de distinto pelaje que proliferan de un tiempo a esta parte es la ausencia de fósiles que marquen las transiciones entre especies en evolución. El argumento es falso: hay montones de estos eslabones perdidos. Ahí tienen uno más: uno muy llamativo, la transición que marcó la vuelta de un mamífero al agua. Hemos encontrado la siguiente noticia:

“Uno de los momentos clave en la historia de la Evolución fue la transición desde los grandes peces con las primeras adaptaciones a la vida en tierra firme hasta los híbridos entre pez y reptil que poblaron por primera vez los continentes. Ese paso fundamental ocurrió en el Devónico, hace entre 380 y 360 millones de años, y casi todo el mundo mantiene en su imaginario la instantánea de ese híbrido -recientemente identificado como ‘Tiktaalik roseae’- saliendo de las aguas y caminando por una orilla con sus aletas a media transformación en patas, algo que no ocurriría hasta la aparición del Acanthostega.

Sin embargo, el regreso de los grandes mamíferos al agua, más de 300 millones de años después, ha pasado ampliamente desapercibido en los manuales de biología. Un grupo de investigadores liderados por Philip D. Gingerich, director del Museo de Paleontología de la Universidad de Michigan, publica en la revista científica ‘PLoS’ (el artículo a tu disposición en el enlace) el hallazgo de dos nuevos fósiles que revelan datos esenciales sobre la evolución de las características necesarias para la transición de las ballenas de la tierra al mar.

«Hay muchos fósiles, la mayoría muy fragmentados, que documentan esa transición. Pero los ejemplares que describimos son los primeros que aportan datos sobre el nacimiento, el crecimiento y el desarrollo de estos animales», afirma Gingerich.

Los fósiles, hallados en Pakistán, corresponden a un macho y una hembra con un feto en su interior, lo que ha motivado que los investigadores bauticen a la nueva especie como ‘Maiacetus inuus’ (en referencia a las palabras madre ballena y a un dios romano de la fertilidad).

El feto estaba colocado cabeza abajo como ocurre en los mamíferos modernos, y al contrario de lo que ocurre en las ballenas. «Esto evidencia que estos animales daban a luz en tierra», dice el investigador. Además, los fósiles poseen grandes dientes bien preparados para cazar y comer peces, lo que sugiere a los científicos que estos ejemplares vivían en el mar y que, probablemente, salían al exterior para descansar, aparearse y parir.

«Casi todo, excepto la respiración, cambió durante esa transición. Poseían cuatro patas modificadas para la natación y, aunque podían soportar su peso en tierra, no podrían llegar muy lejos», dice.”

Fuente: neyberos.net

Abrimos la edición de 2009 de nuestra Revista Digital de Ciencias con una editorial sobre el pujante mundo de la irracionalidad. Te incluimos aquí sólo el primer párrafo:

“Ya lo sabemos: la racionalidad no es simpática. Incomoda con su continuo rumiar que nos impide la entrega al plácido sueño de la certeza. Recuerda, con una vehemencia molesta, que el error y la imperfección están al acecho para en cualquier momento tomar las riendas de nuestra mente sin apenas percibirlo. Nos hace sentir, por la conciencia que otorga, pequeños, insuficientes y desvalidos frente a la maraña incomprensible e inmensa que es a veces la realidad. ¿Puede competir en su densidad compleja con la ligereza, la facilidad y la seguridad fanática de los superpoderes? ¿Puede igualar en plasticidad y libertad a la imaginación? Definitivamente, la respuesta es negativa. Pero, muy en el fondo, sabemos que estamos hechos por y para el mundo en el que vivimos y es la curiosidad por este mundo la que nos está enseñando cómo hay que mirarlo: con los ojos de la razón”.

Para continuar con la editorial haz clic aquí.

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