Fraudes científicos


 

link_homeopatia.jpgEl calificativo “alternativo” o “no oficial” parece apelar a esa parte desconfiada que todos tenemos dentro respecto de lo instituido, de modo que, si algo se autodenomina así sale, de entrada, a la palestra libre de cargas y de pecados originales, o peor aún libre de la necesidad de verificación. Si somos suficientemente abiertos, cualquier idea (también cualquier tontería) puede ser respetable, tanto que se libre de la necesidad de ser sometida a prueba. Siguiendo un dicho citado por el conocido divulgador de la ciencia, Carl Sagan: debemos tener la mente abierta pero no tanto como para que se nos caiga el cerebro, la creatividad y el pensamiento divergente deben estar moderados por el apego a la verdad y a la realidad.
En este sentido es muy revelador el caso de la homeopatía: presente en todas las farmacias, con escuelas y sistemas de formación, con “profesionales” dedicados a ella, con un importante volumen de negocio… pero ¿alguien la ha comprobado? La respuesta es afirmativa. La prestigiosa revista The Lancet publicó un artículo (disponible el sumario y en inglés, enlace nº1) en el que se abordó esta tarea y cuya conclusión es que la homeopatía no se distingue del efecto placebo, es decir, para expresarlo más claramente, los fármacos homeopáticos no funcionan. Esta conclusión ya figuraba en un informe (enlace nº2) realizado aquí en España para la Sanidad de Cataluña que recomendamos ver porque incluye una revisión crítica de esta pseudociencia. Por el lado divertido recomendamos ver el sumario de un artículo publicado en una revista sobre homeopatía que asigna su funcionalidad nada menos que a la no localidad cuántica (sólo disponible el sumario y en inglés en el enlace nº 3).
http://www.thelancet.com
http://www.arp-sapc.org/articulos/homeopatia/
http://content.karger.com/ 

                                     Exxon.jpg

La Royal Society, una prestigiosa institución británica de ciencias, ha denunciado la existencia de una campaña dirigida a minusvalorar el impacto del cambio climático. La denuncia tiene nombres y apellidos: grandes empresas con intereses en sectores petrolíferos y contaminantes estarían financiando la difusión del escepticismo sobre la influencia de las actividades humanas en el clima. En concreto se cita a la empresa petrolífera Exxon como donante de importantes sumas de dinero con esa finalidad.

Para más información:

 http://clima.ecoportal.net/content/view/full/64144

Solemos pensar en la Ciencia como una actividad honesta y honorable. Las afirmaciones científicas han de ser necesariamente creíbles y ciertas, puesto que son inexcusablemente sometidas al más imparcial e infalible de los jueces: el contraste con la realidad. Sin embargo, los científicos son humanos, y muchas veces cometen fallos. Los expertos pueden ser tanto víctimas como culpables de engaños, ideados por diferentes razones, algunas de ellas malintencionadas.

Algunas de las actividades de la Ciencia pueden llegar a ser bastante lucrativas, y allí donde haya negocio, pueden aparecer los oportunistas sin escrúpulos, dispuestos a hacer dinero fácil empleando el engaño y la estafa. La Ciencia no es, ni mucho menos, inmune a estos timadores y, de hecho, según han constatado algunos estudiosos del tema, como el ilusionista profesional James Randi, engañar a un científico puede llegar a ser incluso más fácil que a cualquier otra persona, si es que el científico es lo suficientemente presuntuoso como para pensar que nadie podría atreverse a intentar embaucarle en su propio terreno. Otras veces son los mismos científicos los que engañan, deseosos de alcanzar rápidamente fama y reconocimiento, o arrastrados por un exceso de confianza en la validez de sus teorías, hasta el punto de inventar resultados experimentales que las avalen, sin duda pensando que el fraude jamás llegará a descubrirse. La siguiente página describe tres de estos fraudes científicos:
http://www.cienciadigital.es/hemeroteca/reportaje.php?id=54

Autor: Owen Wangensteen

« Entradas anteriores


Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.